lunes, 2 de noviembre de 2015

Ideología y política

Ideología y política son dos cosas distintas. La ideología nos hace ver la realidad según principios lógicos. La política tiene lugar en la realidad según la percibimos con los sentidos. No sabemos en qué medida la realidad según la percibimos es lógica, pero algo es seguro: si pudiésemos conocer la lógica que gobierna la realidad, no habría política. El surgimiento de las ideologías está ligado al desarrollo de la ciencia, especialmente en los siglos 18 y 19. La expansión de razonamientos lógicos para comprender al mundo abrió camino a la idea de que el mundo es un sistema racional y consistente. En consecuencia, lo impredecible e inexplicable es en principio deducible de principios abstractos. Para las ideologías, los eventos políticos tienen una coherencia lógica. De allí que ellas sean inconmovibles: todo lo que ocurre es rápidamente interpretado cono una manifestación de un sistema de ideas, siempre a la espera de ser confirmado y reconfirmado.

No es casualidad que la gente educada sea la más ideologizada. La ideología necesita razonamientos lógicos, y el hábito de pensar lógicamente. Solo los filósofos, es decir, aquellos dispuestos a seguir razonamientos lógicos hasta sus últimas consecuencias, llegan a ver que los mismos son limitados a la hora de entender el mundo. Para quienes utilizan la lógica como un hábito, las conexiones lógicas se vuelven un cliché. Si así es que personas educadas terminan repitiendo una y otra vez la misma premisa y la conclusión, como si en el mundo no ocurriese nada más que el pasaje de una a la otra.

Todo esto viene a la lógica elemental que utilizan los universitarios a favor del gobierno para justificar un apoyo incondicional al mismo. Incondicional respecto de las medidas que el gobierno tome, porque parecería que lo único que se le pide es que mantenga la lógica inquebrantable de la ideología progre. Si las medidas económicas proteccionistas generan un aumento en la pobreza, redefinamos la pobreza; si hay autoritarismo, que sea como defensa a un autoritarismo peor; si hay gente que pasa hambre, que entiendan que con otro gobierno pasarían más hambre. Y así la ideología elimina la necesidad de pensar, pues uno sabe ya de antemano cuál es el sentido de cada hecho. Así, por ejemplo, los universitarios no necesitan preguntarse por qué medidas económicas proteccionistas e intervencionistas han ido de la mano de estancamiento económico y aumento de la pobreza. Para ellos, alcanza con eliminar el índice de pobreza para confirmar la conexión entre premisa y conclusión: si hay medidas económicas proteccionistas e intervencionistas, hay menos pobreza.

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